jueves, 12 de marzo de 2015

Los libros que he leído en el 2015

Una vez más comparto lo que leo, esta vez lo correspondiente a este año 2015. He aquí mis apuntes:

1.- EL JUGADOR, de Fedor Dostoievski -leído-

2.- EL DESAFÍO STARBUCKS, de Howard Schultz -leído-
Si piensas montar una cafetería o un local cualquiera que implique atención a comensales, no dejes de leerlo!

3.- LA CIUDAD HISTÓRICA COMO DESTINO TURÍSTICO, de Manuel de la Calle Vaquero -leyéndolo-

4.- QUÉ TIENE ELLA QUE NO TENGA YO, del padre Alberto Lineros -leído-

5.- LA METAMORFOSIS, de Franz Kafka -leído-

6.- GÁRGOLAS DE MARACAIBO, de Julio Portillo -leído-



Extraoridanario libro publicado en 1974 y reeditado en 1994. Portillo hace un entretenido acercamiento a las gárgolas, esos sencillos elementos arquitectónicos también conocidos como "perros de agua" que son usados en los techos de las viejas casas marabinas para direccionar el agua de las lluvias hacia las calles, o bien en fuentes ornamentales. El texto es aprovechado por el reconocido autor para hacer un llamado a la conciencia y defender la conservación de varias estructuras con valor histórico que siguen siendo destruidas, exhortación especialmente acorde con la fecha de publicación que coincide con el nefasto derrumbe del Saladillo.

Gárgolas de Maracaibo / por Portillo, Julio. / Tipo: Libro; Forma literaria: no ficción / Editor: Caracas: Editorial Exlibris, 1994. / ISBN: 9806200888. / Tema(s): ARQUITECTURA | ARQUITECTOS | TRABAJOS ESPECIALES / Descripción: 43 p.; 28 cm x 21 cm.

Última actualización: 03/04/2015.

martes, 29 de abril de 2014

El misterio del Doña Yolanda

por Jinderson Quiroz

¿Han oído hablar de esas historias donde misteriosos barcos desaparecen en la nada, como por arte de magia? Pues bien, algo parecido sucedió por allá en el año 1988 con el remolcador “Doña Yolanda” propiedad de la empresa Terminales Maracaibo, naviera nacionalizada hace poco por PDVSA. En aquella oportunidad nueve tripulantes venezolanos fueron llamados de manera imprevista para realizar un trabajo que no estaba programado, curiosamente solo embarcaron tres empleados fijos de la empresa: el capitán de la nave, un maquinista y un segundo marino. Los detalles del viaje se han ido perdiendo con el transcurrir del tiempo, pero lo que sí se sabe es que el recorrido contemplaba casi un mes de navegación por el Caribe.

La última vez que la tripulación se comunicó fue un día jueves a finales marzo, aparentemente en medio de una tempestad, cuando ya venían de regreso, habiendo zarpado desde Panamá con destino a Maracaibo; al siguiente día no hubo noticias, y para el día sábado ya se notaban impacientes los dueños de la empresa, quienes hacían esfuerzos para ubicar la nave mediante el uso de aeroplanos; finalmente, transcurridos tres días, un domingo de ramos, es oficialmente declarado como extraviado el remolcador.

Según un aviso publicado a principios de abril de 1988 en un diario colombiano, el remolcador transportaba gran cantidad de monitores y terminales de comunicación. Lamentablemente la nave nunca apareció, al igual que su carga y sus tripulantes, muy a pesar de los esfuerzos llevados a cabo por los expertos contratados para tal fin. Apenas pudo recuperarse lo que pareció ser un remo en los límites entre Colombia y Panamá, y un bote salvavidas frente a las costas del istmo, el cual fue plenamente identificado gracias a la placa demarcada con el número 716708.


Muchas especulaciones surgieron a raíz del suceso, especialmente por lo poco que extrañamente pudo rescatarse de la nave. Nunca apareció un cuerpo, ni tampoco la más mínima porción de la mercancía. ¿Acaso fueron atacados por narcotraficantes? ¿La tripulación tuvo algo que ver con la desaparición, o simplemente fueron víctimas de una tormenta? ¿Los propietarios expresaron todo lo que sabían? Lo cierto es que nueve familias zulianas quedaron sumidas en la más profunda tristeza, con una incógnita que muy probablemente jamás será develada.


Este artículo fue publicado el martes 29 de Abril del 2014, en mi columna semanal "Secretos Ocultos de Maracaibo" del diario La Verdad.



lunes, 21 de abril de 2014

Abril en el Puente sobre el Lago

La semana antepasada, exactamente el 9 de Abril, el diario La Verdad publicó un artículo de mi autoría titulado "Abril en el Puente sobre el Lago", que menciona algunas tragedias acaecidas durante ese mes en el Puente Sobre el Lago. Extrañamente siempre ocurre algo malo en el cuarto mes.

Hoy me sorprende leer en la prensa (aunque lastimosamente no tanto) que fue rescatado el cuerpo sin vida de un hombre que, con ánimos de suicidarse, se lanzó del Puente el pasado sábado 19 de Abril en la tarde.

Aquí pueden leer la noticia: http://www.laverdad.com/sucesos/50671-hallan-cuerpo-de-hombre-que-se-lanzo-del-puente.html

Les dejo también mi artículo.


Si se toman en cuenta los conceptos del conocido matemático e investigador psíquico George N. Tyrrell y su célebre libro Les Apparitions, un punto caliente de actividad paranormal marabino es el Puente General Rafael Urdaneta, un hilo de concreto que se eleva 45 metros sobre el nivel del lago, donde han ocurrido diversas catástrofes y muertes, ya sea por accidente o por voluntad propia. Según los preceptos de quienes abordan el tema fantasmal, no deberíamos descartar la posibilidad de toparnos en media vía con el espíritu de una de las tantas personas que han decidido quitarse la vida al lanzarse de la funestamente famosa pila 21, posibilidad que se multiplica en las horas de la noche; especialmente a las 11:06 pm, hora en que se detuvo el reloj del conductor del autobús de la línea Expresos Maracaibo que, con más de 50 personas, se precipitó al lago el 05 de Abril de 1991. La unidad quedó balanceándose en el borde por un par de minutos para luego descolgarse desde la pila 66 (una grosería para quienes padecen trihexafobia).

Obviamente no todos los sitios donde ocurren accidentes son propensos a albergar actividad paranormal, pero según Tyrrell una de las causas que favorece la visita de una persona después de muerta es que ésta se sienta culpable por no haber concluido correctamente algún asunto durante su vida. Esa noche, los proyectos de muchos individuos se vieron interrumpidos abruptamente. Dejar un viaje sin concluir es precisamente lo que llamaríamos un asunto pendiente fundido en la eternidad.

También en un mes de Abril, pero de 1964, el supertanquero ESSO MARACAIBO se estrellaba trágicamente contras las pilas 31 y 32, buque que curiosamente había sido bendecido por el mismísimo obispo de Maracaibo en la bahía de nuestro puerto el 19/08/1959 (fecha cuyos dígitos si son sumados una y otra vez hasta obtener un solo número da como resultado 6). En esa ocasión siete personas perdieron la vida en las aguas del lago.

Muchas otras personas han muerto a causa de colisiones sobre el puente, como el caso de un hombre que murió carbonizado en la parte trasera de un vehículo en el año 2011, exactamente en el mes de Abril –para variar–. ¿Acaso existe alguna secreta conexión entre el cuarto mes del año y la predisposición a que ocurran dolorosas tragedias en nuestro puente?






martes, 25 de febrero de 2014

La Compañía Anónima del Tesoro Escondido

por Jinderson Quiroz


La historia de Venezuela siempre ha estado aderezada con relatos de tesoros y  grandes fortunas, y las desavenencias de todos aquellos que invirtieron buena parte de su vida en intentar apoderarse de ellos. Uno de los primeros ejemplos se remonta a la época de la conquista europea, cuando la supuesta existencia de “El Dorado” (una ciudad indígena con grandes reservas de oro) motivara a más de uno a anotarse en las duras expediciones que se organizaron sobre este suelo.

Sin embargo, este interés por encontrar tesoros de gran valor no se limita a primitivos e ilusos exploradores, sino que se extiende a lo largo de nuestra existencia como nación, viniendo a recalar incluso en importantes figuras marabinas. Pocas personas saben que en Maracaibo durante los años 20 del siglo pasado, en una de las casas de la calle Ciencias fueron desenterrados 500 mapas y planos que motivaron la constitución de la Compañía Anónima del Tesoro Escondido, con un capital suscrito y pagado por el orden de los 900.000 bolívares, y cuyo propósito era encontrar los tesoros ocultos que supuestamente podían hallarse en el Zulia.

Quienes formaron parte de esta compañía no eran precisamente individuos sin educación o personas sin oficio, por el contrario, se trataba de un grupo de personas muy influyentes en la región, como el abogado, juez y diputado Pedro París, integrante de una importante firma azucarera; el empresario Benito Roncajolo, quien llegó a ser presidente del estado; y Carlos Tarre Fossi, distinguido personaje de la ciudad. Ellos, junto a otros destacados hombres, se dieron a la tarea de contratar una potente grúa, equipos detectores de metales, así como a un anticuario, un grafólogo alemán, un grupo de buzos y un puñado de expertos excavadores. El entonces presidente del estado Zulia, Vincencio Pérez Soto, llegó a solicitar que se le aceptara como socio activo de la empresa, aunque ésta oficialmente nunca llegó a encontrar algún tesoro que contribuyera al retorno de la inversión.

 Tal emprendimiento resulta gracioso y un poco inconcebible, es como decir que actualmente los dueños de un importante periódico y alguna renombrada universidad crearan una compañía para encontrar tesoros en la ciudad y que la máxima autoridad del Zulia les exigiera ser aceptado como accionista de la misma.
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Este artículo fue publicado el 25 de Febrero de 2014 en mi columna de todos los martes titulada "Secretos Ocultos de Maracaibo", del Diario La Verdad.